Hace tiempo que se ha demostrado que las bacterias del ácido láctico presentes en el kéfir tienen un efecto calmante.
Además, el kéfir contiene el aminoácido triptófano, a partir del cual se forma la serotonina, la «hormona de la felicidad», que mejora el estado psicológico tras los trastornos por estrés.
